Y entonces descubrí que la ausencia mata despacio, en la oscuridad interminable de noches naúfragas; en la soledad de letras que dibujan recuerdos color carbón sobre papel blanco; en las noches inóspitas de luna cuando los recuerdos se disfrazan de sombras en la grama fría de rocío;  en las nubes que empañan los ojos con lágrimas borrando el paisaje y el viento que extingue el fuego de ese cigarro, otro cigarro y otro más, todos cumpliendo la tarea absurda de medir el tiempo, uno que no puede ser medido porque ya se volvió una eternidad.

Descubrí que la ausencia mata despacio, dibujando el tiempo en círculos perfectos, como una festiva rueda de caballitos que ayuda a dibujar una sonrisa, dos, tres más, terminando en una carcajada interminable, logrando olvidar a todos esos vivos que llevo dentro del corazón. 

Por un instante, la ausencia también tiene sentido del humor.


DA20140626

Me acompaña durante el café de la mañana, cuando me lavo los dientes para quitar ese sabor extraño que se instala en mi mente justo al despertar; cuando un cigarro, dos, a veces hasta tres, se extinguen en mi mano dejando un reguero de cenizas mientras me distraigo leyendo las novedades de la noche anterior; cuando camino con pies perezosos y mirada de turista durante el amanecer gris en esta ciudad tan desconocida, como yo.

Me acompaña durante la travesía en el autobus, donde pretendo esconderme entre páginas llenas de palabras ajenas; cuando el segundo café de la mañana se enfría sobre esa taza genérica, sin nombre ni apellido, sobre este escritorio negro, uno más dentro de esta oficina, que no es más que otra oficina en la zona donde las oficinas son la ley; en este espacio donde nadie sabe relamente quien soy, pero todos tienen una idea de qué hago en este lugar.

Me acompaña cuando abro el correo electrónico solo para encontrar más de mil correos, esos que no voy a leer, pero que están esperando en la bandeja de entrada, porque soy una compulsiva a las suscripciones; me acompaña cuando abro el navegador y resisto la tentación de abrir alguna ventana para intentar saber de vos; cuando los recordatorios en la pantalla me recuerdan que hay que trabajar, abriendo ventanas anunciando alguna reunión para la cual no estoy preparada simplemente porque la volví a olvidar. 

Ahí, ahí en todos esos instantes me acompaña el sabor de la ausencia, esa que se disfraza de cafeína y nicotina en la terraza; esa que resiste el calor del mediodía y sabe apreciar los colores dorados, a veces rosados, al atardecer; cuando el mundo comienza a desvancerse y los monstruos de la mente salen de parranda en forma de sombras, entusiasmadas por el alcohol.

Ahí, ahí me acompaña el recuerdo de todas las noches que son nuestras, de todas las noches que son tuyas, de todos los días que son míos. Ahí se instala la ausencia pintando recuerdos infinitamente dulces y emociones ridículamente amargas cuando recuerdo esa frase que tanto uso de escudo “es lo que es”, repite esa voz en mi cabeza, una y otra vez. 

Es poderosa la ausencia. Es una puta que habla y habla y habla… habla de más, habla sobria, tartamuda, borracha, siempre habla, siempre desde adentro. Siempre me hace llorar porque aunque hable de más, nunca miente la maldita hija de puta. ¿Qué haría sin ella si no estuviara a la par mía convirtiendo las mentiras en verdades y las verdades en mentiras? 

Ahí, cada mes, ahí gana la batalla “Touchée” grita entre carcajadas y claramente escucho su voz dentro de mí, como una señal de esquizofrenia, o de depresión, o de neurosis, ¡qué se yo!, quizas sea solo un auto-diagnóstico para racionalizar esas emociones extrañas que me envuelven y me hacen perder la batalla. Más acompañada que conmigo misma. Así, ahí estoy yo, brindando con la ausencia. 

A veces callo.
Callo las palabras que galopan por mi mente en grandes estampidas salvajes e incoherentes y atropellan a esos que buscan la sanidad del silencio.
Callo para evitar que en una de esas prisas, las palabras se desboquen en desvaríos, en inciertos de esos que pocos saben controlar porque son propios de la juventud. Esos que describen incoherencias. Esos que comprometen porque describen la locura interior.
A veces callo todas esas que tengo por contarte, todas esas cosas que aún diciéndolas, pocas veces logro expresarlas correctamente porque no son más que un monólogo impreciso describiendo las imágenes que en el espejo encuentro.
Callo no solo de voz, sino que de letras. No solo de letras, sino que de ideas. Callo en la mente cuando la emoción desborda e inunda todo dejándome como un naúfrago cansado por la marea, y me desvanezco en las orillas de la isla de la inconsciencia.
Callo porque no sé cómo hablarte. Por miedo a equivocarme, por mi afán de perfección y evitar confrontaciones. Porque aunque trate de expresarme, solo quedan líneas flojas e ideas fragmentadas en palabras zigzageantes.
Callo porque me cansé de hablar, porque tengo muy poco por decir y mucho por hacer.
DA20140625 

Entonces espero.
Me siento afuera de cada puerta verde en la calle a esperar.
A escuchar las conversaciones de los transeúntes.
A ver como la vida se va en palabras y palabras,
Que nadie nunca recuerda porque nacen en la trivialidad.
Me siento con las piernas recogidas
Y las manos dentro de los bolsillos porque el frío comienza a calar
Y escucho. Escucho con los ojos cerrados, 
Imaginando el sonido de tus pasos, esos que nunca he escuchado,
Pero que algún día llegarán, como promesas sin fecha.
Como quien tiene la vida por delante, 
Con paciencia de esa que sólo los santos conocen,
Espero a que la lluvia, el frío o los perros sin dueño,
Me espanten esta maldita gana de esperar. 
¿Por qué el espacio, aunque vacío, siempre está lleno de ilusiones?
¿Por qué es juego de niños creer?

Calle tras calle y día tras día,
La ciudad cada vez se me hace más pequeña
Ya no me quedan suficientes puertas para esperar, 
Los perros, transeúntes y vecinos me conocen ya.
Me he sentado en cada esquina a esperar,
Y tras cada espera una historia y dos cervezas; 
Cinco cervezas y mil historias más, sin un final real.
Todos los hombres somos iguales
Buscamos sin encontrar 
Pasos que nunca vienen y siempre van.

DA20140519

Llueve otra vez. Aún me resulta imposible evitar que mis emociones se deslaven con el agua formando un fango de temperamentalidad. Los sentimientos de confusión se estancan de forma inevitable y con ellos se sedimenta la frustración del no poder hacer, como un ave a quien el barro le imposibilita el vuelo. Accidentalidades.

No sé hasta que momento nos volvemos tercos o simplemente no podemos dejar la perfección a un lado; pero es que, no nacimos para la conformidad.  Trato de pensar que las torrenciales lluvias funcionan para realizar que el lodo dificulta el movimiento y que quizás la próxima vez una balsa de escape sea la mejor solución; o que quizás, es el lodo el material perfecto para florecer como una flor de loto, inmutable.

No lo sé. Sólo sé que hoy por hoy, llueve y que aquí y ahora me siento un poco estancada en el lodo de la mediocridad, en un circo con animales de barro fresco que se quebrarán al secarse cuando salga el sol que en algún momento, tarde o temprano, saldrá.

Llueve y seguirá lloviendo. Habrá que encontrar un buen abrigo para no enfermarse y continuar la travesía mientras tenga que durar.


DA20140514

In agony, drawing clouds in the horizon,
The desert waits impatient for us to arrive.
“You’re late” he says, but we’re never late
We’re always on time
Right before the violet sunset,
When the rain dissolves the roads
For us never to depart.

You’d never thought the desert had a voice
But, believe it or not, it sounds just like yours
When in hazy nights like these
I imagine you calling my name out
But I guess it’s just me
Writing fictious characters
To avoid these feelings
Of loneliness.

Biting bones, like some old dog, 
This lonelines eats my soul 
When in agony I crawl 
To get to you at dawn.
I will wait for you in the desert
Drawing clouds in the horizon
So when you decide to come
We can watch the violet sunrise
And we can dance under the rain,
The one that always comes on time
To dissolve these lonely dusty roads.

DA20140428

Shadows blur and all roads disappear under a violet sky. Time stops when our hearts beat as one and our minds become nothing but timeless pleasure. Minds become mind. Hearts beat as one. Sacred melodies loop in infinite space where we are nothing but air; where we are weightless travelers of time. Nothing ahead but space where bodies dissolve and we are borderless, knowing everything we are since endless times. Minds become mind, hearts beats in unison.

DA20130428

Siempre hay guaro de por medio cuando suceden esas conversaciones. Después de muchos abrazos y besos y muchos tragos, el ambiente se vuelve demasiado ligero que cualquier cosa es posible entre nosotros, como hablar desde el corazón.

No se si somos crustáceos o huevos, por la dureza o la falta de técnica que tenemos para quebrarnos el caparazón. Y aunque puede ser que tengas mil formas de quebrarte, hay una forma de sostenerte que impide conocer tu interior. Y aunque parezca que sólo hay una forma de quebrarme, hay muchas formas para dejar mostrar mi interior.

Al final, da lo mismo, porque sabemos que el guaro siempre será el perfecto catalizador para los dos, para decir esas palabras que se me quedan estancadas en el pecho de la sobriedad; para que con música me digas las palabras que se te esconden en el pecho de la ebriedad.

¿Qué somos y dónde estamos? La respuesta importa menos que la pregunta. Es cierto, debo reconocer que las palabras son estúpidas, inciertas, imprecisas. Llenas de cualidades imperfectas asignadas por una sesgada interpretación. Sin tantos rodeos, cállate. Cállame. Hay mucho por beber y mucho por hacer. 

DA20140228 

Ellen despertó con un agudo dolor en el estómago. Abrió los ojos sólo para ver cómo como los rayos de sol invadían la habitación entrando a través de esa vieja persiana, polvosa y descolorida como un ejército declarando una guerra sin tregua. Giró sobre la cama de resortes gastados, sólo Dios sabe cuantas personas diferentes habían retozado en ese mismo colchón, y dando la espalda a esa ventana que se abría a una ciudad emergente en un bullicio de gente, carros y humo, comenzó a tararear una melodía sin sentido, tratando de aliviar su dolor. Un sabor amargo le llenó la boca. Permaneció inerte por unos minutos hasta que el sabor en su boca se volvió demasiado nausabundo imposible de contener.  

Corrió hacia el baño y un hilo de saliva transparente mezclada con sangre salió por su boca. “Repugnante.” murmuró mientras se inspeccionaba el pálido rostro en el pequeño espejo ovalado, manchado y corroído que colgaba de la pared que en algún momento fue verde aqua y ahora lucía como una laguna estancada de agua sucia.

Cepilló sus dientes frenéticamente y enjuagó su boca con uno de esos sueros sabor a menta que venden en los supermercados pero no fue suficiente, pues el sabor amargo persistía en su boca. Caminó de regreso a su cama buscado refugio, pero era demasiado tarde: el sol había ganado la batalla y la habitación se había convertido en un horno vaporoso y asfixiante que magnificaba el olor a encierro.

Eran las siete menos cuarto cuando el pequeño dictador metálico accionó su alarma estrepitosa anunciando que era hora de comenzar un nuevo día. “Un brillante y nuevo día, lleno de esperanzas y vitalidad.” Dijo en tono sarcástico mientras buscaba con qué ropas disfrazarse para salir y saludar a la humanidad. “Tu problema, Ellen, es que olvidas dar las gracias al despertar.” Dijo en tono burlón. “Por supuesto, Rachel siempre tiene un consejo para cada ocasión. Especialmente cuando la ocasión es que nadie se lo pide.” Encontró un vestido gris entre la cesta de ropa, lo inspeccionó para ver que tan arrugado estaba. “Es ridículo! Ridículo! Ridículo!” Se disfrazó de mala gana y se acercó al espejo una vez más para asegurarse de lo patético de aquella situación. No sabía que era peor, si el encierro asfixiante de esa habitación en el cuarto piso, o el recordatorio en su pequeño aparato celular que le anunciaba que era un día “importante”, con gente “importante” para hablar de “cosas importantes.” Lo que sí sabía era que no tenía opción, y aún en contra de toda voluntad en cada fibra de su cuerpo, tenía que salir a fingir simpatía por el mundo. Ese mundo estrecho y reducido que tejía mentiras por verdades a cambio de firmas en papeles blancos que luego se convertirían en más papeles, sólo que esta vez de color verde con pequeños números impresos. “Ridículo.”

Delineó sus ojos de negro. Como todos los días, ensayó mil sonrisas frente al espejo y con la emoción que una vaca siente al ser llevada al matadero, cogió las llaves y salió del apartamento. 



DA20140129

"Cycles"

We walk alone waiting to find each other once a month when the night unveils an oracle full of love. We walk alone endless roads during hazy summers, subdued falls and fragmented winters until we reach wellsprings of love to quench our thirst and wash our loneliness away. We find ourselves once a month when the moon casts our shadows in the sand while we sing crystal lullabies and hoist colors to sail adrift, departing together in synchronized sleep. 

We come alone and we leave alone, but once a month we belong together. Our timing is a weird loop of beginnings and ends; of love, trust and hate; of pride and surrendership. Shall we remember that this has been our choice, and like poets, we find our muse high above once a month, when our souls weep at the darkest hour at night, when our silence is unbearable, when we recall choosing this absence instead of perfect dreams and smiles, when once a month we doubt to come back but the moon serves as an infallible reminder that this love has bound us so tight that is futile for us to withdraw. 


DA20140126

We like not knowing, and for that we rather not ask. We rather forget and we choose to go blind over what’s obvious because accepting the evidence means game over.

We like not knowing, and for that we choose to leave. To see things from different perspectives because being too close is just another kind of blindness.

We like not knowing, and for that we learn to forget, so every action could be a surprise of what we already know, because what is life without surprises?

We like not knowing because it’s amusing to play this uncertain game, where we don’t know if there will be another day for our worlds to collide. And we hide behind ideas of the past and we pretend to be spontaneous when what we actually do is plan for the future only to ditch those plans away since following the rules is something we both despise.

However, there is a part of me that wants to run away so mad that scares me, but running away is not such a desperate need since everytime I do run is to go back to your side, that warm and soft side of yours that smells more like true love that has me knocked and rocked to my core; and even though we like playing like we don’t know, we do know.

We do know this truth that we got us pawned in some sort of whimsical love where our minds are useless since for love there is no rationality, only “here and now”.


DA20131209

Reminderz! 
found. 

Reminderz! 

found

You are nameless. You are you and you are me. You’re a friend, a best friend. A 24 hour partner in bed. You’re a welcome and good-bye kiss. You’re a cheerful hugh and a tear at night. You’re a moment of perfection and an eternity of chaos. I can’t call you names. You are everything in contrasts. You are me. You are present, past and future. You’re a memory and a desire. You are brief and eternal sunshine. You are precise past and abstract future. You are an idea, a reflection myself. You are stories, poetry and dreams. You’re a footprint in the sand disappearing with the tide. You’re a second, a minute, an hour, a day, and eternity at the same time. You are a part of me, and when you are not me, you are you. You are closed. A mystery. A fortress and a vigilant tower. You’re a bridge over a pond. Sometimes an open door and a bed full of love. You are distance and closeness. You are silence and exclamation, sometimes even confessions. You exist not yet you are omnipresent wherever I go. You are a thought and a desire. A timeline mixed with mine. You are a gift to enjoy silently and alone, and a gift to give away for others to enjoy. You are a window and a door. You are steps in the sands of time. A step ahead and a laugh behind. A tear at nigth. You’re a silence. A gap. An instinct of survival. An escape, many ways to get lost and a compass to find north. You’re a boat. An anchor to stay and a sail to navigate. You are everything from fiction and dreams to reality and moments to recall. You are nameless. You are me.


DA20131204

La noche se desdibuja en lapsos constantes de segundos que forman horas circulares donde nada sorprendente pasa, sin embargo me parece que ya ha pasado una eternidad, y mientras todos duermen, yo me entretengo en un artificio de letras, enriqueciendo la oscuridad y la soledad con historias ajenas, historias de papel.

Aún no me acostumbro al frío de esta ciudad y no es por falta de voluntad, es quizás que simplemente el termostato de mi cuerpo no esta diseñado para el frío, o quizás sea que no estoy familiarizada a sentir la ausencia, tu ausencia que a estas horas me da vuelta en la cabeza y en el estómago mientras veo los segundos formar horas y la mente trazar círculos viciosos donde me pregunto donde estarás, si algún día regresarás, si realmente alguna vez estuviste o si todo ha sido una proyección en el vacío infinito de las noches.

"Es difícil esto de cambiar. Definitivamente esto de sustituir un hábito por otro no siempre da buen resultado." reflexiono mientras abro los ojos con la frustración de tratar por dos horas, de inducirme al sueño sin ningún resultado. Pero no es la falta de sueño lo que me impide dormir. Es este frío insolente lo que me tiene me mantiene despierta y a la defensiva. Ese frío y estos juegos mentales de los que a veces logro escapar a traves de una corta y ligera siesta que hoy se niega a aparecer.

Desde la Prohibición del uso de sustancias para inducir la mente hacia estados de calma y paz, la tarea de encontrar sustitutos saludables para dormir ha sido toda una odisea. Desde el “vaso de leche”, las cien millones de ovejas (o cualquier otro animal de su preferencia que pueda saltar cercas cruzar puertas o pasar de un lugar a otro) hasta en popular “lea cualquier cosa que le resulte aburrido”, nada parece frenar la locomotora de pensamientos en mi cabeza. Lo peor de todo es que ni siquiera me resultan coherentes, es más bien una verborrea disfrazada de preguntas que categoricamente se anulan la una a la otra. Este hábito de contestar con preguntas me está jugando un juego sin escapatoria, un juego sin un final vencedor porque sé que cada pregunta es una excusa más para justificar mi insomnio.

La única respuesta se escurre en palabras inaudibles. Es el frío de la ausencia lo que me impide dormir, y esto me pasa por dejar la puerta abierta, por pensar que algún día querrías regresar pero con el tiempo me doy cuenta que lo único que está entrando es esta corriente de aire frío, que más que los huesos, ya me está congelando esta berraca gana de esperarte, especialmente porque no es la primera vez que cometo tal impertinencia de andar dejando puertas abiertas, especialmente porque ya la edad resiente el frío y la mente la ausencia.

DA20131130

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Es esa época del año otra vez, cuando la ciudad se llena de pequeñas luces de colores, las calles se llenan de festivas multitudes y mientras los centros comerciales pululan de familias, las cantinas de borrachos.

El clima arrasa con ese calor infernal y benevolentemente hace volar las hojas y los sueños de los transeúntes en las calles que disfrutan de la música de ambiente, música de Navidad.

Es esa época del año. Otra vez. La época cuando soy un transeúnte más. Uno sin muchos sueños. Uno sin mucha emoción más que la de llegar a casa y escapar de esta multitud.

Si, debo aceptarlo. Me aterran las multitudes. Y peor las de Navidad. Uno nunca sabe cuando lo van a querer contagiar con esa “chispa” mágica, con esa ilusión efímera de que por un instante todo está bien.

"Todo debería estar bien siempre. No solo hoy. No solo este mes."

Mientras el frío carcome mis huesos y la tos seca y la picazón encuentran morada en mi pecho y garganta, me detengo por unos minutos… horas… ya no sé, a beber un chocolate caliente y observar pacientemente a esos sueños disfrazados de humanos marchar, quizás porque estoy aburrido, quizás para aliviar estos ánimos caídos. La Navidad se acerca y por primera vez, estoy sintiendo la ausencia como se sienten a los difuntos.

Me froto las manos para mitigar el frío mientras me digo a mi mismo que todo estará bien. “Todo está bien siempre.”

Tengo ganas de llorar. Odio llorar. Tener que fingir que no pasa nada cuando la verdad es que un torrente de lágrimas se quiere escapar. Odio tener que mentir, disimular detrás del smartphone, evadir el contacto visual, fingir que tengo gripe o actuar algún bostezo innecesario para disimular la nariz roja y los ojos que comienzan a hincharse ante la frustración de darte cuenta que nuevamente te equivocaste, y para terminar el chiste, te volviste a equivocar con la misma piedra.

A estas alturas de la vida, las lágrimas ya no saben a enojo. Saben a frustración. Esa fría y salada frustración que se me está mezclando en la boca con lo dulce del chocolate caliente. Esa frustración que hace que las manos me tiemblen más por emoción que por frío. Esa frustración que está haciendo que me den ganas de irme de aquí y dejar de escribir porque sé que hay cosas que no pueden ser diferentes, que deben seguir siendo igual, como esa música navideña que flota en el aire. La misma de siempre. La misma que suena allá de donde vengo. La misma que suena aquí y seguirá sonando allá a donde voy.

Porque esa es la magia de las cosas: pretender que hay cosas que nunca cambian, aunque deberían cambiar. Pretender que todo está bien, porque, “por qué tendrían que estar mal?”


DA20131125